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HarperEl estudiante necesitó salir. Necesitaba respirar el aire de la calle aunque fuera frío. Además, ya casi estaba perdiendo la costumbre. Dudó si abrigarse o no, pero pensó que el frío, si no era excesivo, le vendría bien. Así que con un quedo 'hasta luego' al pasar por delante de la cocina, bajó a la calle, con destino, el que desearan su playeras (pues no había tenido ganas de ponerses botas) El cazador tomó forma, sabía dónde podía encontrar a su preso y se dirigió hacia los leones. Allí, con el manto oscuro de la noche envolviendole, llegó junto al escritor, en silencio, sin alertarle. Consiguiendo que este no le escuchara, miro a su alrededor, buscando su presa, mas no la encontró. Alguien había llegado antes, y se la había llevado. El pensador deambulaba, como tantas otras veces, aunque hacia mucho desde la última, sin prisa. Meditaba sobre el tiempo, la eternidad, la mortalidad, las piedras, el ambiente de esta parte de la ciudad, el espiritu y la identidad de la ciudad. Pensaba en la gente con la que se cruzaba, y en algunos casos, sin poder evitarlo, se sentía superior a ellos Alguien, no sabemos quien, caminaba entre las piedras, humedas por la reciente lluvia escasa y antiguas, muy antiguas, cuando notó la vibración. Sus pasos se dirigieron a aquel lugar, antes del emblema. Apoyó su espalda contra la pared y una gran luminosidad cegó sus ojos. Con sus ojos cegados empezó a ver imagenes. Damas y caballeros que bailaban al son de esa ancestral música. Vetsidos fastuosos y trajes de la nobleza. Un tiempo perdido que ya no volvería. Las cuerdas, entre la madera, vibraban, iban y venian, con la armonía del caos controlado por la entropia Una risa reciente se volvió la más dulce de las drogas y desencadenó de nuevo aquel imposible y maldito relámpago verde anguloso que cruzó su noche cuando surgió aquella pregunta que trataba de definir la bruma. Las manos se movían, hipnóticas, su retina acusaba el resplandor que lo había cegado, y sin embargo no podía apartar su mirada Vio aquella mariposa, aterrada por la oscuridad, que habia llegado demasaido pronto. Y él no sabía si temía o deseaba que no fuera tan sólo un eclipse Las manos continuaban su viaje, arrancando las notas de aquellas cuerdas, tantas que no se moelstó en contarlas, tampoco tenía sentido Recordó la mordedura del vampiro, aquello que introdujo la bestia, que de momento estaba controlada, ¿Pero quien sabe si volvería a surgir? ...todavía escocía... La música rompió las barreras, el tiempo y el espacio ya no existían, tan solo la música, esas manos volando sobre las cuerdas con una cadencia hechizante. Recordó a aquella dama del Toboso, a aquella Egipcia. Vidas dispares que fueron separadadas en cierto modo definitavemnte, en cierto modo aún continuaban unidas Finalmente, con la música aun reverberando sobre las piedras, con la noche detenida en silencio, escuchando, sus pies comenzaron a caminar, lentamente, de vuelta, sin prisa pero sin pausa, como el calabobos Celles-ci sont les circonstances, mais, Qui je suis?
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