| Almostel 的个人资料El Santuario日志列表留言簿 | 帮助 |
AfterwarsDurante el siglo 31, cuando la gran guerra estaba en su apogeo (o eso creían, la verdad es que nadie era capaz de imaginar el alcance que tendría) un grupo de científicos decidió, bajo los auspicios del gobierno, utilizar todos los conocimientos de la ciencia humana: genética, biónica, micromedicina, nanobótica y otras muchas, con el propósito de dotar a nuestros soldados de una gran fuerza, mejor visibilidad, mayor agilidad... En definitiva, hacer de ellos unos súpersoldados, aumentar sus posibilidades de supervivencia, y por ende, de toda la raza humana.
Durante el cuadragésimo primer milenio, esos implantes y modificaciones se mostraron como una gran ayuda, puede que hayamos llegado al día de hoy gracias a ellos. Aunque, en honor a la verdad, hay que decir que algunos de esos implantes no funcionaron, otros solo funcionaron en unos y no en otros, lo que por otra parte llevo a la disgregación del gran ejercito en diferentes capítulos, lo cual llevo inevitablemente a luchas políticas y rencillas internas, pero eso no es lo que ahora nos ocupa. El caso es que algunas de esas modificaciones consiguieron introducirse en el código genético de los mismos soldados. Nadie hubo imaginado que podría llegar así, pero el ADN asumió algunas de esas modificaciones, e incluso las cambió. Y así, años después de que la guerra terminara los descendientes de los grandes guerreros se han constituido como una raza distinta, y es posible que en algunos cientos de años, sean como una especie distinta, de ellos dependerá, de su orgullo y de su vanidad. Y uno de los implantes que más problemas sigue causando es el "Nodo catalepsiano". Al principio su utilidad y funcionalidad era sorprendente. Permitía al soldado dormir "por partes" de modo que iba desactivando cíclicamente porciones del cerebro, y se mantenía consciente del entorno, lo que, aunque no podía suplir durante excesivo tiempo al sueño natural, ciertamente mejoraba la capacidad del soldado para resistir la fatiga. Sin embargo, al final el cerebro asimiló esa nueva funcionalidad, y la fue modificando. Al principio nadie se preocupo demasiado, era sabido que la mayoría de los soldados no sobrevivían su primera década de la guerra, así que esto no causaba excesivos problemas. Pero una vez que la guerra terminó, ya resultaba imposible recuperarlo. Sus efectos a corto plazo fueron devastadores, cada cerebro con la modificación asimilada reaccionó frente a esta de forma distinta. Muchos murieron por falta de sueño, otros perdieron capacidades motoras o mentales porque partes de sus cerebros entraban en coma. Otros directamente entraban en coma durante periodos de muchos años para despertar de repente y sin avisar, algo parecido a lo que antiguamente se conocía como narcolepsia (ruego por que ninguno de los considerados caídos sufriera de este mal). Finalmente los cerebros se adaptaron, y casi todos confluyeron en una conciencia dual, pero sin ser esquizofrenia, seguía siendo tan solo una persona. Ellos llevaban su vida con bastante normalidad, simplemente de vez en cuando una de las dos mentes dormía y la otra se mantenía despierta, y los momentos en que ambas mentes estaban despiertas resultaba en una capacidad mental sobrehumana, hasta el punto de que se había gente que les contrataba como científicos tan solo esperando esos 10 o 20 días al año que ambas mentes coincidían despiertas durante tiempo suficiente como para provocar grandes cambios en la ciencia, las artes o en cualquier rama en la que estuvieran especializados. Sin embargo, siempre estaban despiertos. Siempre una de las dos mentes estaba consciente, y a veces se les veía sufrir, su cerebro seguía siendo humano, y el no poder entrar en los ciclos del sueño por completo no resultaba fácil para ninguno de ellos. Permanentemente insomnes, condenados a que cada mitad de su conciencia dual durmiera siempre alejada de la otra, les reportaba, en el peor de los casos, ciertas enfermedades psicológicas que ningún psicólogo puede tratar; y en el mejor de los casos, migrañas, vértigos, mareos, inmunosupresión y demás males menores. Y he aquí la importancia de este descubrimiento, ya que nada podían hacer los biomecanurologos por solucionarlo (y también es cierto que mucha gente, incluso ellos mismos, consideraban que era preferible continuar así) excepto extirpar medio cerebro, cosa que no llevaría a ninguna parte, ya que como hemos afirmado antes a día de hoy el nodo está incluido en el genoma. Anoche decidí invocar esta reunión porque por primera vez un cicloléptico ha dormido como un ser humano normal, sin cirugía ni psicofármacos. Simplemente durmió. Llego diciendo que se encontraba muy cansado, le pusimos en observación, y como se puede observar por las ondas alfa del electro ha dormido completamente durante varias horas. Cuando despertó preguntó que qué le había ocurrido, se lo explicamos y afirmo que se encontraba como nunca. Que si eso era dormir desearía poder repetirlo. Y además una hora después entró en confluencia mental sinérgica y aun sigue en ese estado, aunque remitiendo. No sabemos cuando volverá a ocurrir, si mañana, o dentro de dos meses, pero las dos conciencias de un cicloléptico durmieron juntas por primera vez.
|
|
|